domingo, 27 de septiembre de 2009
Un-Inspired.
domingo, 13 de septiembre de 2009
Dulce Condena.
Los acusados fueron solo los de un bando, sin importar que sus contrarios utilizaron los mismos medios para legitimar la guerra, si no fueron mas desastrosos. Este hecho prueba que la guerra puede legitimarse a través de cualquier medio, y que la comunidad internacional es incapaz de impedir esta legitimación. Es cierto que es un hecho histórico, y que las condiciones actuales son otras. Pero podríamos pensar en el conflicto palestino-Israelí, que legitima a los musulmanes como terroristas a través de la comunicación masiva y las películas polarizadas. Irónicamente, los bandos son dos, ¿Quién es el terrorista?.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Reminiscencia
sábado, 29 de agosto de 2009
La Marcha de los ignorantes
Según la pagina de la marcha, “Estamos cansados de que el presidente Hugo Chávez, nos INSULTE, insulte a Latinoamérica y al mundo, y nos trate de imponer a punta de MENTIRAS, DE MIEDO Y DE MALA EDUCACIÓN su revolución ANACRÓNICA Y DELIRANTE”. Dos puntos para que los administradores de tan maravilloso grupo aclaren: en primer lugar, ¿quienes estamos? Supuestamente, dicho grupo representa a Latinoamérica entera y al mundo. Pero en lo que concierne a mí, no existe ninguna representación. ¿Por qué se asume que el mundo piensa que Chávez “debe morir”? La respuesta es simple. Los colombianos (y me refiero a ellos porque son los que fraguaron dicho plan) son nacionalistas acérrimos. Puede que lo único que conozcan de historia nacional sea que Simón Bolívar (irónicamente, venezolano) los independizó de España, sin embargo, aprovechan cualquier ínfima oportunidad para “demostrar” que son “orgullosamente” colombianos. La identidad colombiana no existe. Es comparable a un estado de ánimo: va y vuelve. Cuando el tema es las FARC los ánimos nacionalistas se alzan. Cuando el tema abarca los problemas del país, aquellos nacionalistas se alzan en contra de su amada nación. El nacionalismo colombiano, tan pútrido y desdeñable, puede compararse al de la Alemania nazi: dictatorial e infundado.
Este carácter dictatorial genera el estado de opinión en Colombia, en el que se desarrolla una espiral de silencio dominada por las mayorías. Radio Casa de Nariño vuelve a hacer de las suyas reafirmando la dictadura mediática y su compromiso nacionalista con el presidente Uribe. Claramente los medios colombianos difunden sólo esta cara de la moneda y deja de lado al resto de colombianos que están cansados de otro dictador latinoamericano.
El segundo punto que merece mi atención es el referente al insulto. Podemos decir muchas cosas de Chávez: que es un payaso anacrónico, con delirios bolivarianos de libertad y de integración latinoamericana. Pero si observamos el discurso nacionalista con poncho, carriel, sombrero y acento Uribista nos encontramos con una versión de esta misma situación. ¿Chávez NOS ha insultado? Claramente no. A mí no me ha insultado. No ha insultado a Colombia. Ha respondido con su peculiar discurso a los insultos del gobierno colombiano. Colombia ha insultado a Latinoamérica. ¿Cómo puede llamársele al bombardeo al campamento de Raúl Reyes en tierra extranjera y sin permiso alguno? ¿Cómo puede llamársele a la acogida colombiana de Pedro Carmona? Habrán muchos argumentos en mi contra, sin embargo, ninguno comparado al que concierne la desintegración latinoamericana.
Si Chávez forma un movimiento de integración entre las naciones del continente, Colombia rompe dichas relaciones al aliarse al coloso del norte para desarrollar proyectos que no ayudan al país. Y no hablo sólo de las bases militares, hablo del TLC, de los megaproyectos en regiones ancestrales, en concesiones territoriales dadas a empresas extranjeras. Aquella alianza puede recordarnos la época de la pérdida de Panamá: Colombia vuelve a ser el culpable de sus desgracias, la cohesión nacional está basada sobre los principios equivocados.
Lamentablemente, los prejuicios difundidos por la opinión pública colombiana no da cabida para que los colombianos juzguen por si mismos la gestión realizada por Chávez. Los colombianos no conocemos sus políticas, no hemos leído las metas del milenio, simplemente repetimos, como matrices de aquel gran hermano mediático los mínimos aspectos negativos de dicho gobierno que maximizamos y tomamos como único elemento. No tenemos fundamentos para juzgar la situación del país vecino, por lo que tomamos como nuestras las opiniones que nuestro Hitler paisa exitosamente impone. Esta no es una apología a Chávez. Esto no es una crítica a Uribe. Más que todo esto, es una invitación a informarnos de verdad, a no dejarnos influenciar por la opinión pública única y fabricada por la mayoría nacionalista. Es una invitación a no formar parte de la marcha de los ignorantes.
martes, 18 de agosto de 2009
La generación contestataria.
Después de haber visto y reído con la conferencia de Jaime Garzón realizada en Cali en el año de 1997 quedan muchas cosas para decir y para pensar.
No puede existir una imagen más fiel de la sociedad colombiana que la que fue descrita por él. Sin embargo, lo que más me interesa destacar en este articulo no son estas características, sino la concepción de juventud colombiana que Jaime Garzón tenía.
Para Garzón, la juventud del país estaba llamada a la rebeldía, pero rebeldía entendida como crítica hacia el gobierno, una forma de impulsar la rendición de cuentas de los gobernantes por los gobernados. Para que esto pasara, esta generación tenía un punto a favor: la época.
Lo que no era permitido años atrás y que era visto como sacrilegio, era avalado por muchos sectores de la sociedad, y hasta por algunos dirigentes políticos.
Esta generación tiene todo en sus manos para poder hacer una crítica política de buena calidad. Tiene la posibilidad de lograr una mejora social y política. Sin embargo, la generación contestataria esta silenciada. Sus gritos no llegan a muchos oídos, porque no hay muchas voces que hagan que se escuchen. La generación contestataria no se pregunta, no se cuestiona, no siente curiosidad por la vida pública, en resumen, no es contestataria.
Hay que rescatar que existe una parte de la población juvenil colombiana que en realidad lo es. Pero la gran mayoría no siente el más mínimo interés por la situación del país. Este hecho no se debe a la falta de identidad o de pertenencia a la que siempre se acude para explicarlo. Diría yo que la explicación a este fenómeno es que la mayoría de los jóvenes llamados a ser contestatarios no sienten ni ven ninguna razón para serlo. Lo que acaba con todo el proceso de democracia a la antigua., porque lo que estamos viviendo no es una democracia original. La democracia moderna es una adaptación a nuestro sistema, la cual se desarrolla mediante los medios de comunicación y sus procesos silenciadores y acomodadores de información.
Queda mucho por decir. Pero, ¿para qué?.
domingo, 16 de agosto de 2009
La payasada institucional.
Esta estrategia publicitaria evoca la ostentísima pero denigrante publicidad del gobernador del valle Juan Carlos Abadía, que es, según encuestas realizadas, el gobernador más popular del país. Sin embargo, eta popularidad no se debe a obras de infraestructura vial o políticas económicas o desarrollo social en el departamento, se debe a esta parafernalia propagandística de dudoso contenido. Recordemos que el gobernador Abadía se le mide a todo: desde ponerse la sudadera del equipo y aparecer en gigantescas vallas con deportistas vallunos, hasta crear noticieros institucionales en las que aparece cantando melodías vallenatas a los que se les ha cambiado la letra.
Las cosas no van tan mal. Pero tampoco tan bien. Ciertos eventos como el paro cañero del año pasado no fue mencionado en dicho noticiero, porque solo se enfoca en las cosas buenas. Me dirán que es una buena estrategia, y en efecto lo es. El problema es que los gobiernos en verdad crean que no hay nada por hacer.
Con la rendición de cuentas del presidente Uribe pasa algo diferente, y es que el auto halago puede llevarlo a una segunda reelección mediante la aprobación del tan sonado referendo. Según esta rendición de cuentas, se ha aumentado el presupuesto para el pago de pensiones. Sin embargo, el diario El tiempo publico el jueves pasado en el que se informaba sobre la pérdida de 120 millones de pesos destinados al pago de estas pensiones. Y este es solo un ejemplo, el cual podría tener todo un nuevo alcance si analizamos que en este país se pierde y se pierde plata, especialmente para los derechos sociales de la población.
La población colombiana debería ver estos magacines institucionales como una payasada, otro sábados felices, el problema es que se presente a la audiencia con tanta credulidad que para lo único que mejoren sea la popularidad de los gobernantes.
